Félix Albo volvió a demostrar por qué escucharlo siempre es un acierto: relatos llenos de humor, ternura y ese punto inquietante que eriza la piel.
Risas, silencios intensos y emociones compartidas se entrelazaron en una experiencia redonda, organizada por el Ayuntamiento. Una propuesta que dejó ganas de más.
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